
UN AÑO DE ANTITABACO
La modificación de la Ley del consumo de tabaco que entró en vigor el dos de enero de 2011 no ha resuelto las injusticias que produjo, mantiene las contradicciones, patentiza la parcialidad y ha generado conflictos sociales. Con estas realidades se puede afirma, un año después, que es una mala reforma.
Solo unas apreciaciones demuestran que legislar con parches y con urgencia innecesaria, como en este caso, solo trae situaciones no deseadas.
Desde el sector del ocio nocturno defendimos la necesidad de profundizar en las razones que impulsaban aquella reforma. Si la lucha contra el tabaquismo tenía como prioridades la defensa del menor, de los no fumadores y de los trabajadores de los locales públicos, nuestra alternativa cumplía la totalidad. No se nos atendió.
La propuesta de FASYDE y de los otros subsectores del ocio nocturno, pasaba por la limitación legal de acceso a nuestros locales para menores de edad y por la existencia de espacios reservados exclusivamente para los fumadores.
Ningún razonamiento se ha expuesto en contra de estas realidades que un sector serio y responsable ofrecía y ofrece. Se desechó sin más trámite. Había que imponerlo injustamente.
Y las contradicciones son claras y patentes. Los hoteles tienen, reconocido por esta reforma, la posibilidad de destinar el TREINTA POR CIENTO de sus habitaciones. No se impide que un menor acompañe al usuario de esas habitaciones.
Se han incrementado los impuestos especiales sobre el tabaco. Sigue siendo un monopolio del Estado. Se continúa con su venta controlada pero libre para los mayores de edad.
Junto a ello la nefasta reforma ha propiciado una solución más conflictiva. El fumador, que paga impuestos directos al comprar el producto, ante la prohibición de fumar en los locales, utiliza la calle para satisfacer su necesidad. Con ello se ha generado un nuevo conflicto social. Las acciones de los empresarios para insonorizar sus locales y así evitar molestias a los vecinos se minimiza porque la molestia proviene de quien fuma en la calle.
Más razones existen para afirmar que la reforma no fue apropiada ni solucionaba el problema desde un prima global y justo. El Gobiernos actual tiene la posibilidad de erradicar las injusticias que produjo la reforma, analizar en profundidad la situación real y legislar de forma que las prioridades se cumplan respetando los derechos de todos los ciudadanos.